Descripción
Un piso de los que se hacían con espacio.
No es un hogar concebido para aprovechar cada metro a base de habitaciones pequeñas. Aquí ocurre lo contrario: los espacios tienen dimensión.
Actualmente cuenta con dos dormitorios muy amplios, ambos con armarios empotrados, y una cocina de un tamaño difícil de encontrar en vivienda nueva. Originalmente había un tercer dormitorio, pero se decidió incorporarlo a la cocina para ganar una zona de office y comedor de diario. Una reforma que dice bastante sobre la casa: se prefirió vivir mejor el espacio a acumular habitaciones.
Tiene dos baños. No son grandes, pero la distribución ofrece una posibilidad interesante: con una intervención relativamente sencilla, uno de ellos podría replantearse para quedar vinculado a uno de los dormitorios y configurar una zona tipo suite.
El piso es exterior y los grandes ventanales hacen que la luz natural esté presente durante buena parte del día. En el salón, la terraza abre la vivienda hacia la ladera del Monte del Castro. No se trata tanto de un paisaje como de algo bastante más valioso en una ciudad: tener árboles enfrente en lugar de otra fachada.
Hay también una serie de elementos que quizá no luzcan tanto en una fotografía, pero que cuentan cuando se compra una vivienda para muchos años: parquet impecablemente conservado, suelo radiante, doble ventana de aluminio con doble acristalamiento, plaza de garaje y bodega.
El edificio es de 1984 y está en una ubicación especialmente cómoda de Vigo.
Es una vivienda para quien busca dos buenos dormitorios en lugar de tres justos, una cocina en la que realmente se pueda hacer vida, espacio para guardar, garaje y una terraza que mira al Castro.
Y, sobre todo, para quien sabe que hay cosas que se pueden reformar y cosas que no: la distribución se cambia; el espacio, la luz, la situación y lo que hay al otro lado de las ventanas, no.